Vejez

Posted on septiembre 22, 2010

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Cuando se llega a determinada edad con todas las facultades físicas y mentales mas o menos bien es bonito.
Puedes disfrutar de la vida y de los tuyos, después de haber estado toda la vida trabajando sin respirar.
Recuerdas experiencias vividas, se las transmites a los que te rodean, al igual que tu sabiduría acumulada con el paso de los años.
Si no dependes de nadie para ayudarte en tus quehaceres diarios eres afortunado tú y lo son los que te rodean.
Pero cuando llegas con las facultades mentales mermadas y en un estado físico lamentable, dependiente de todo el mundo hasta para respirar casi…. eso ya no es bonito porque no hay calidad de vida.
No es agradable ni cómodo para ti ni para nadie.
Quieres comer? Te la tienen que dar hasta con una jeringa.
Quieres beber? Ídem de ídem.
Quieres ver la calle? Te tienen que sacar si pueden y sino acercarte a una ventana al menos.
Necesitas un baño? Te lo tienen que dar.
Necesitas vestirte? Te tienen que poner la ropa.
Quieres ir al baño en el caso de que te acuerdes? Te deben llevar.
Limpiar la boca, peinar, levantar de la cama, sentarte… cuando todo eso te lo tienen que hacer.

Es penoso, triste, deprimente…. No darte cuenta si es de día o de noche, no saber en qué día vives ni como se llaman los que estan a tu alrededor….
Pasas a ser una carga, un lastre para los que te rodean.
Es feo, pero es la verdad.
Yo no quiero verme en esa situación nunca porque estoy en el lado de “los que rodean”
Ya dije que si llego a la 3ª edad en esa situación: Por favor matadme!!!
Se pasa mal, muy mal.
Es un sinvivir.
Disimulas pero llega un punto en el que no puedes más.
Necesitas ayuda pero no la hay a no ser que tengas pasta.
Con eso se arregla todo….. FUCKING MONEY!!!!

Llevo ya mucho tiempo en esa situación y cada día se me hace más cuesta arriba.
No tengo vida propia ni social.
Mi vida se limita a estar pendiente las 24 horas del día.
Y lo malo es que esa “carga” la tengo que llevar yo sola.
Sin amigos, familia, ayudas de las instituciones publicas….
A veces pienso que lo mejor sería acabar con todo de una maldita vez.
Pero después me sereno y digo; Que sea lo que Dios quiera cuando él disponga.
Y sigo para adelante.
A trancas y a barrancas, pero sigo.
Me dicen; Eres dura, tía!
Por los cojones voy a ser dura!!!!
Lo que pasa es que es lo que “me ha tocado” y punto.
No es un regalo que no te gusta y lo puedes devolver.
Es un ser humano que me necesita y ahí estaré hasta….
Me sacrifico mucho y me duele que a veces ni me reconozca.
Pero es lo que conlleva esa maldita enfermedad llamada Alzheimer, combinada con demencia senil.
Combinación fatal.

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Posted in: Mis cosas